El Real Madrid está viviendo una situación complicada en medio de una transición que parece estar jugando con fuego. La salida de Carlo Ancelotti aún está caliente y ya se está dando por hecho que será reemplazado por Xabi Alonso, pero debajo de la manta del italiano se están intentando ocultar todos los problemas que han surgido esta temporada. El bulto es demasiado grande como para que alguien pueda ignorarlo. Incluso el propio Ancelotti, conocido por su habilidad para mantenerse al margen de las polémicas, ha dicho basta. Sin hacer mucho ruido, está señalando a todos los estamentos del club y reconoce que ha tenido que morderse la lengua y autocensurarse para poder terminar su etapa en el banquillo blanco.
El Mundial de Clubes comenzará el 15 de julio, una fecha en la que normalmente los focos están apagados y los clubes trabajan en los despachos. Sin embargo, el Real Madrid está intentando hacer un malabarismo supremo: cambiar de entrenador y sacar la chequera antes de un campeonato que, si sale bien, será contado como un éxito de la próxima temporada, pero si sale mal, también será imputado en la socorro de Ancelotti. Pero la tela no da para tanto. Por un lado, tenemos a Rodrygo asomando por los pies de la cama, con su cabreo que no es de días, sino de toda una temporada viéndose ninguneado y siendo uno de los principales perjudicados por la apuesta por Mbappé. Por otro lado, está la gestión con los jóvenes, que solo aparecían cuando había más jugadores en la enfermería que sanos. Y en medio de todo esto, el bulto principal: Florentino Pérez y su gestión arriesgada, confiando todo a remontadas épicas y un fichaje de relumbrón.
En este momento, parece que al club blanco le convendría coronar campeón al Barcelona hoy mismo, tropezando ante el Mallorca, para desviar la atención durante unas horas hacia un título blaugrana antes de que sigan apareciendo más bultos bajo la manta. Incluso se notificará como un éxito haber arruinado al Barça la esperanza de proclamarse campeón sobre el césped del RCDE Stadium.
Sin embargo, lo que verdaderamente necesitamos es que Ancelotti se relaje y nos cuente todo lo que ha sufrido durante esta última temporada en Brasil. Necesitamos que nos explique las presiones que ha tenido que soportar para cuadrar una plantilla descompensada, mientras desde el club se esforzaban en hacer ver que aquí no ha pasado nada. Necesitamos que nos hable de la falta de apoyo y respaldo que ha recibido por parte de la directiva y de cómo ha tenido que lidiar con los egos y las tensiones dentro del vestuario. Necesitamos que nos hable de la falta de planificación y de cómo ha tenido que improvisar y adaptarse a las circunstancias.
Pero, a pesar de todo esto, Ancelotti ha demostrado ser un gran entrenador y una gran persona. Ha sabido mantener la calma y la profesionalidad en medio de la tormenta, y ha conseguido llevar al Real Madrid a luchar por el título de Liga hasta el final. Ha sabido sacar lo mejor de sus jugadores y ha conseguido que el equipo juegue un fútbol atractivo y ofensivo. Ha demostrado ser un líder y ha conseguido mantener la unidad y la cohesión en el vestuario, a pesar de los problemas.
Por todo esto, es una verdadera lástima que Ancelotti tenga que marcharse del Real Madrid. Es una pérdida para el club y para el fútbol en general. Pero, al mismo tiempo, es una oportunidad para que el Real Madrid aprenda de sus errores y comience una