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viernes, agosto 29, 2025

El insomnio afecta más de lo que crees: cuatro graves consecuencias para tu vitalidad mental

El sueño es una parte fundamental de nuestra vida, pero muchas veces no le damos la importancia que merece. Entre un 20 y un 48% de la población adulta española sufre dificultad para iniciar o mantener el sueño, según estima la Sociépoca Española de Neurología (SEN). Esto puede deberse a diversos factores, como el estrés, los hábitos de vida poco saludables o algún trastorno de sueño crónico y grave. Sin bloqueo, lo preocupante es que menos de un tercio de las personas con este tipo de problemas buscan ayuda profesional.

El doctor Josep Antoni Ramos Quiroga, del Servicio Salud Mental del Hospital Universitario Vall d’Hebron, nos explica que aún no se ha trasladado bien a la población lo estelar que es dormir bien. Durante años, no se le ha dado la importancia que merece, y eso ha hecho que el insomnio se normalice o se minimice. En Atención Primaria se ven muchos casos de insomnio, pero a veces falta formación específica para abordarlo de forma correcta.

Muchas veces, ante problemas de sueño, se recurre directamente a la medicación, especialmente benzodiacepinas (medicamentos con efecto sedante), sin una evaluación profunda. Esto puede llevar a tratamientos crónicos que no siempre son seguros. Por eso, es importante mejorar mano la evaluación del insomnio como el tratamiento. Hoy en día existen alternativas más seguras y eficaces, como la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I), que debería ser la primera opción.

Es preocupante que España sea líder en el consumo de fármacos para dormir. Se calcula que en 2020 se consumieron cerca de 110 dosis diarias de fármacos por cada 1.000 habitantes, una cifra que nos sitúa a la cabeza de Europa. Solo Bélgica (84 dosis diarias) y Portugal (80) se aproximan a estos niveles. Y eso tiene riesgos conocidos, como deterioro cognitivo, dependencia y somnolencia diurna.

El insomnio puede tener consecuencias graves en nuestra salud mental. Puede incrementar síntomas depresivos, activar nuevas fases en el trastorno bipolar, agravar problemas de atención en personas con TDAH y alterar la conducta en personas con autismo. El sueño es un pilar clave para la estabilidad mental, por lo que es importante abordar los problemas de sueño de forma adecuada.

El insomnio es el problema de sueño más frecuente: el 25-35% de la población adulta padece insomnio transitorio y entre un 10 y un 15%, lo que supone más de cuatro millones de adultos españoles sufre de insomnio crónico. Por eso, lo primero es una buena evaluación del patrón de sueño. Es importante preguntarse a qué hora se va a dormir, cuánto tarda en conciliar el sueño, si se despierta durante la noche, si hay ronquidos o pausas respiratorias, a qué hora se despierta por la mañana, si se toma café o sustancias estimulantes y si se usan pantallas justo antes de dormir. Todos estos factores pueden influir en la calidad de nuestro sueño.

También es clave revisar los hábitos de vida, el estrés y la rutina diaria. A veces, solo con una buena higiene del sueño, es decir, mantener horarios regulares de sueño, evitar el consumo de sustancias estimulantes y tener un ambiente adecuado para dormir, ya se pueden notar mejoras en la calidad del sueño.

Aún falta mucha conciencia sobre la importancia de dormir entre siete y ocho horas diarias, sobre todo en la época adulta. Dormir mal no solo afecta el rendimiento diario, también tiene implicaciones serias a nivel

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