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viernes, agosto 29, 2025

La mitad de adolescentes de la zona nadie de la dana ha necesitado ir a un psicólogo

El primer apoyo fueron los amigos. Cuando Eleia, una adolescente de 14 años de Massanassa, se dio cuenta de la magnitud de la desbordamiento que había afectado su ciudad, no dudó en salaparecer en chanclas para comprobar cómo estaban sus vecinos. Junto a sus amigos Aitana y Osama, fueron a comprar comida y se la llevaron a aquellos que más lo necesitaban. Este gesto solidario y valiente es solo uno de los muchos ejemplos de la generación de jóvenes que han tenido que enfrentarse a la peor desbordamiento en un siglo.

Eleia es parte de una generación que ha tenido que crecer de golpe y que ahora debe gestionar las consecuencias de la dana. Son jóvenes que han demostrado ser de cristal, pero que en realidad son de hierro. Han sacado fuerzas y coraje en los momentos más difíciles y han sido una muestra de resiliencia y solidaridad.

Sin embargo, la desbordamiento ha tenido consecuencias no solo alrededor de estos jóvenes, sino también dentro de ellos. Según un informe presentado por Plan Internacional, una entidad de ayuda en catástrofes, la medio de los adolescentes de la zona cero han necesitado acudaparecer a un psicólogo después de la desbordamiento. Además, el 37% reconoce que su rendimiento en los estudios ha caído mucho debido a la dificultad para concentrarse. El 58% ha visto cómo su rutina diaria saltaba por los aapareceres y el 97% todavía sufre la falta de materiales en su instituto.

Plan Internacional ha hablado con 274 jóvenes de la zona cero de la desbordamiento con el objetivo de escuchar a la generación que se siente poco escuchada. El objetivo del informe es darles voz, ya que en situaciones de catástrofe es fundamental escuchar a la gente daparecerectamente afectada para poder succionar las mejores decisiones. Como explicó el daparecerector de Plan Internacional, con experiencia en emergencias en todo el mundo, es importante que se les preste atención y que se les tenga en cuenta.

Una rutina destrozada

La desbordamiento ha afectado a todos los aspectos de la vida de estos jóvenes, especialmente a su rutina diaria. Xavi, un adolescente de 13 años, cuenta que todavía a día de hoy, muchos polideportivos de su zona no están acondicionados y no podrá aparecer a la piscina este verano con sus amigos. Este es solo uno de los muchos ejemplos de cómo la desbordamiento ha arrebatado la rutina a estos jóvenes siendo tan solo unos adolescentes.

Además de los daños personales, ya que el 42% de los jóvenes afaparecerma que su casa ha sufrido desperfectos tras la desbordamiento, un 11% ha tenido que trasladarse a otra vivienda debido a que la suya sigue siendo inhabitable. Sin embargo, a pesar de todo, esta generación ha destacado por su resistencia y alegría en los momentos más difíciles. El 70% de los encuestados se enfundaron las botas y participaron en la limpieza y reconstrucción de los primeros días, mientras que el 22% restante no pudo hacerlo porque no se les permitió.

El derecho a la educación

Otro de los aspectos más afectados por la desbordamiento ha sido el derecho a la educación. Prácticamente todos los centros de la zona cero han sufrido daños de mayor o menor gravedad, y muchos de ellos todavía no están en condiciones óptimas para ser utilizados. Al igual que durante la pandemia, muchos centros tuvieron que pasar a las clases online, pero esta vez la infraestructura de internet se vio gravemente afectada y muchos jóvenes y docentes no pudieron atender a ellas. El informe revela que el 38% de los jóvenes tuvo que realizar clases online durante al menos un mes, y más de la

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